Mientras
que yo he calificado muchas veces la sistema de encomienda y la plantación en
la misma categoría, esta semana nosotros aprendimos sobre no sólo las
diferencias entre los dos, pero también cómo ellos se integraron en las
sociedades como Perú y Cuba. Lo que más
me interesa fue el diario de un esclavo en la que podemos ver la experiencia
real de un persona que no se puede dejar un sistema injusto. Y aunque nos preguntamos por qué los esclavos
y los servidores de la sistema encomienda y de un plantación no iban a huir, es
evidente ahora que ellos no podían huir porque la economía dependía de ellos. En los dos casos, las sistemas eran un
interacción laboral que, en esencia, crearon la cultura de las regiones que
tenemos hoy. Pero, desde que me enteré
de esto me pregunto ¿cómo las sociedades serían diferente si ellos no utilizan
los beneficios de los servidores y los esclavos?
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